4 de mayo de 2009

De Yuso y de Suso

Reproducimos, por su interés, un artículo sobre Soto de Cerrato escrito en clave histórica por Gonzalo Alcalde Crespo y publicado en la edición de Palencia de El Norte de Castilla.



Si hacemos caso a los antiguos documentos, los Sotos en el Cerrato palentino fueron dos, pues el actual se conocía como Soto de Yuso -es decir Soto de Abajo-, por lo que hay que suponer que no muy lejos se localizaría un segundo que respondería al nombre de Soto de Suso -es decir, Soto de Arriba-.

Como recuerdo de aquellos posicionamientos, todavía en el pueblo puede verse que existen dos barrios de bodegas -el Barrio de Arriba y el de Abajo-, lo que nos dice bien claro por dónde andaban el uno y por dónde el otro.

El actual casar de Soto de Cerrato se instala sobre una de las terrazas fluviales de la margen izquierda del río Pisuerga, en cuyas orillas pueden disfrutarse algunos de los mejores bosques de ribera que la dilatada cuenca de este río castellano nos regala por este tramo de su recorrido.

Si nos diésemos una vuelta por ellos, veríamos colonias vegetales de sauces, álamos lirios y mimbreras, cuya protectora sombra anima a que en verano por allí deambulen aficionados a la pesca, andarines, "trotaríos", y hasta algún palentino que sé que va a echarse la siesta.

Pero los entornos de Soto nos reservan alguna singularidad más para visitar por su entorno, como el paraje de el Plantío con sus centenarias mochas, donde los soteños celebran comidas campestres el día de la fiesta o juegan al fútbol; las Derrumbadas, la Balsa y el Montón, que es uno de las mejores representaciones orográficas de lo que es un cerro testigo como singular ejemplo de los variados paisajes geológicos que esta comarca del Cerrato nos puede ofrecer.

Ya visitando el núcleo urbano del pueblo veremos que casi ocupando el centro se localiza la maciza y bien aparejada torre de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Bien claro se ve que ese pináculo antes de llegar a ser torre fue sólo espadaña, pues todavía se aprecian algunos restos de ella. En el siglo XVI, parte del templo fue reformado, perdiéndose seguramente gran parte de la traza de la antigua iglesia que se dedicaba a Santa María, y que posiblemente fuese románica.

En la actualidad, la planta del templo se distribuye en una sola nave, que se cubre con un moderno artesonado de madera, separándose de ésta la cabecera del templo con un singular arco toral decorado con laborares finas de yesería y filigrana. Tres retablos barrocos adornan el interior de la iglesia, destacando entre ellos el mayor, de media esfera, y uno lateral con un buen conjunto escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, que posiblemente sea, junto con la imagen de la patrona, la mejor obra de arte que el templo acoge.

Mientras lo contemplo, un vecino soteño me informa de que en el pueblo se está intentando mantener y acrecentar con danzantes jóvenes la conocida como Danza de San Antonio. Es un baile tradicional que se interpreta en la festividad del patrón de Soto, San Antonio de Padua, que con animada fiesta se celebra el 13 de junio.

Al entrevistarme con su alcalde, Enrique Ortega Núñez, así me lo confirma, pues en su ánimo está que se mantengan y conserven las antiguas tradiciones, pues en Soto todavía hay gente joven que puede ayudar y colaborar a ello.

Le felicito al alcalde por el excelente estado en el que se presenta el pueblo, pues varias son las plazas y rincones ajardinados que he visto, así como una casa rural y un pequeño polideportivo. Me recuerda orgulloso que en el año 2005 el pueblo ganó el primer premio del concurso de jardines que convocó la Diputación, por lo que en su programa está seguir demostrando que el pueblo puede ser un lugar agradable para estar y vivir.

Y eso que me dice que está un poco disgustado con el previsto trazado del AVE, pues según parece amenaza a las mejores tierras de regadío del término, por lo que están realizando alegaciones, que esperan den su fruto y que pueda modificarse.